
Novak Djokovic sigue pisando con paso firme en este Miami Open 2025. El número cinco del mundo superó de forma contundente a Grigor Dimitrov con un marcador de 6-2 y 6-3 en 1 hora y 10 minutos de un partido de sobresaliente. A pesar de algún buen momento puntual del búlgaro, Nole ha tenido en su mano el destino de los puntos, concentrado y serio para no regalar absolutamente nada. Ahora, el serbio espera rival en la final del encuentro entre Taylor Fritz y Jakub Mensik.
Justo después de chocar la mano con Delpo, Djokovic fue el segundo en saltar a pista, aunque, al igual que Grigor, los dos se mostraron sonrientes en esa entrada al Hard Rock Stadium. Aunque no daba el sol, el encuentro comenzó a alta temperatura, con un Dimitrov que atajó inmediatamente los rumores sobre ciertos problemas físicos y que no dudó en dominar marcando el ritmo del punto y la dirección, encontrando premio en el marcador. La respuesta de Nole se dio de forma inmediata, aunque su rostro se volvió completamente serio.
A pesar de ese primer chispazo, la llama del búlgaro no tardó demasiado en apagarse ante un Djokovic que dejó de ceder terreno, incidiendo en el revés a una mano de su rival y apretando en cada intercambio hasta dejar a Grigor sin gasolina, por mucho que siguiera intentándolo. En poco más de media hora, el cuarto cabeza de serie en Miami se hizo con el primer parcial, mandando sin problemas desde el fondo.
Djokovic domina en la pista
Por mucho que su equipo le pedía que mejorara su lenguaje corporal o incluso que jugara con el cortado, pero la racha de Nole se alargaba hasta los siete juegos seguidos, momento en el que finalmente Grigor reaccionó desde su saque. El dato de los errores no forzados desvelaba la clave del triunfo de un Djokovic que tan solo coleccionó 3 frente a los 27 del búlgaro, que intentó dar un paso adelante en los últimos juegos del choque, aunque ya fue demasiado tarde.
Dimitrov trató de sacar de la zona de confort a Nole, pero el serbio hizo todo lo posible para no perder el foco. Poco más pudo hacer un Grigor destinado a la derrota con un Djokovic fuerte, que esbozó una ligera sonrisa al final del choque que reflejaba satisfacción por el triunfo, pero hambre de ir a por el título en Miami.