Thiem, tras colgar la raqueta: "No quería dejarlo, pero ahora no echo mucho de menos el tenis"

El austriaco habló sobre su nueva vida después de la retirada y del calvario que vivió con su muñeca, además de dar su punto de vista acerca de la rivalidad Alcaraz-Sinner y la situación de Zverev.

Andrés Tomás Rico | 5 Apr 2025 | 10.14
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Thiem, tras colgar la raqueta: "No quería dejarlo, pero ahora no echo mucho de menos el tenis". Foto: Gettyimages
Thiem, tras colgar la raqueta: "No quería dejarlo, pero ahora no echo mucho de menos el tenis". Foto: Gettyimages

Dominic Thiem ya disfruta de una vida alejada de las pistas de tenis. A pesar de haber llegado a ser el número tres del mundo y conquistar el US Open 2020, su maltrecha muñeca le hizo pasar una auténtica pesadilla durante sus últimos años como profesional. Por ello, ahora no tiene que preocuparse por los dolores y vive relajado en su querida Viena. Aunque ya no esté en el circuito, el austriaco ha querido hablar sobre su último torneo y los dolores en su muñeca, así como la situación de Alexander Zverev y la comparación de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner con Novak Djokovic y Roger Federer. Todo ello en una entrevista con Tennis Magazin.

El 22 de octubre de 2024 fue el último día de Dominic Thiem como tenista profesional. Tuvo lugar en su casa, en el ATP de Viena, y el austriaco se dio un auténtico baño de masas después de una carrera que fue muy prometedora hasta que su muñeca dijo basta: "Disfruté mucho en Viena. También tengo que ser sincero: no tuve el gran nivel que solía tener, pero Viena fue sencillamente especial, porque vino mucha gente a la que no veía desde hacía años, incluso muchas leyendas del tenis o de otros deportes. Al final, sin embargo, también me alegré de que se acabara".

No se arrepiente de su retirada

Y es que tras vivir un auténtico infierno con una lesión de muñeca que le acompaña desde junio de 2021, Thiem disfruta de su nueva vida: "Nunca quise apartarme del tenis, pero también estoy feliz de estar en casa, de haber pasado por fin un invierno en el frío. Jugué una exhibición, pero si golpeo pelotas durante varios días seguidos mi brazo vuelve a estar rígido. Nunca quise dejarlo, pero ahora no echo mucho de menos el tenis. En enero, mi hermano estuvo en Australia para seguir a unos chicos en el torneo junior, pero yo estaba feliz de estar en casa".

El austriaco aprovechó la entrevista para abrirse y explicar todo lo vivido con su dramática lesión: "Hubo periodos en los que me iba mejor, luego épocas en las que todo parecía ir mal, y de nuevo fases en las que jugaba bien y conseguía vencer a rivales muy fuertes. En la fase final de mi carrera tuve algo en común: me faltaba la sensación de golpear la pelota en el sitio adecuado. No sé si era mecánico, mental o estaba relacionado con un nervio de la muñeca. Podría haberme operado, pero habría sido bastante invasivo, así que estoy convencido de que tomé la decisión correcta".

Ahora que aprovecha las ventajas de un tenista retirado, también considera que el mundo del tenis necesita un cambio por el bien de los jugadores: "No hay ningún deporte con un calendario tan apretado como el tenis. Todos los viajes, el jet lag, dormir sólo en hoteles, no estar nunca en casa, todo eso genera estrés. Un poco más de tiempo libre, una temporada un poco más corta, tendría sentido", aboga el extenista de 31 años.

Thiem fue uno de los mayores talentos de su generación y de haber plantado cara al Big-3 en numerosas ocasiones. Tuvo su momento de gloria al levantar el US Open de 2020 en una épica final ante Alexander Zverev, en la que fue su primera derrota de las tres que tiene en una final de Grand Slam. Y sobre el alemán también quiso dar su opinión: "Espero que Zverev consiga ganar un Slam, pero hoy es aún más difícil hacerlo que hace cinco años. Ha tenido una carrera demasiado grande como para no haberlo conseguido. La verdad es que sin los tres grandes todo el mundo decía que sería más fácil ganar", lamenta Thiem. Aunque añade: "Pero para hacerlo hoy hay que ganar a Sinner o Alcaraz, si no a los dos. Ambos son tan difíciles de batir como lo fueron Djokovic y Federer en su día", se atrevió a comparar el de Viena, que después de una carrera en la que vivió las dos caras de la moneda del tenis, ahora disfruta de una merecida retirada.