Skip to main content

Davidovich rompe la última frontera del tenis español

El malagueño remonta un partido súper intenso ante Rafa Jódar para convertirse en el primer español de la historia que conquista el Masters 1000 de Shanghái. Tercer título del año para un Fokina completamente renovado.

Davidovich rompe la última frontera del tenis español. Fuente: Getty

Alejandro Davidovich ya sabe lo que es tocar el cielo en un Masters 1000. El malagueño conquistó este domingo el título de Shanghái tras remontar una final que parecía perdida ante Rafa Jódar (1-6, 7-6 y 6-4) en un duelo que tuvo de todo: el desparpajo de una nueva estrella, la resistencia de un jugador que se negó a rendirse y un desenlace condicionado por el desgaste físico. 

España ya tiene su primer campeón en el único Masters 1000 que todavía se le resistía. Y lo tiene gracias a un guerrero que nunca dejó de creer. Ya desde el primer punto de la final, un intercambio de más de veinte golpes, vimos toda una declaración de intenciones. Dos jugadores eléctricos, dinámicos y preparados para convertir cada peloteo en una batalla. Pero la igualdad duró poco. Rafa Jódar salió disparado, como si llevara semanas esperando exactamente este escenario. El madrileño apretaba desde el fondo, mordía con el resto y encontraba siempre una marcha más que su rival. Davidovich intentaba seguirle el ritmo, pero cada golpe de su adversario parecía devolverle una pregunta sin respuesta.

El primer break llegó pronto, camino de un 3-0 que retrataba la diferencia entre ambos. Jódar estaba jugando de sobresaliente; Alejandro, simplemente, no encontraba la manera de discutirle el examen. Desde la grada VIP, Roger Federer, Marat Safin y Dinara Safina contemplaban una final histórica, con tres antiguos números uno como testigos de excepción. En apenas media hora, el malagueño ya buscaba respuestas desesperadamente junto a su entrenador, Pepo Clavet. El madrileño, en cambio, no tenía intención de concederle ninguna. El 6-1 fue tan contundente como inesperado. Jódar, el jugador más joven en alcanzar la final de Shanghái, estaba a medio camino de hacer historia.

Cuando la presión empieza a jugar su partido

El segundo set cambió el guion. Davidovich comenzó a encontrar algo más de estabilidad y Jódar, inevitablemente, dejó de rozar la perfección. El madrileño volvió a golpear primero para colocarse 3-2, pero entonces apareció la posibilidad de cerrar demasiado pronto una historia que todavía no había terminado. Con 50 minutos disputados, Alejandro aún no había dispuesto de una sola bola de break. La primera oportunidad llegó poco después y el malagueño no la desaprovechó: recuperó el saque y puso el 3-3.

A partir de ahí, la final se convirtió en un ejercicio de supervivencia. Jódar empezó a sentir el peso de la ocasión, mientras Davidovich se agarraba a cada punto como si fuera el último de su carrera. Con 5-5, el español tuvo opciones de volver a romper, pero Alejandro resistió y llevó el set al desempate. Allí, cuando todo parecía encaminado hacia una batalla interminable, el malagueño encontró el momento que llevaba buscando desde el primer juego. Con 6-5 a favor, dispuso de una bola de set y la resolvió con un saque al cuerpo que Jódar no pudo devolver. El 7-6 mandaba la final al tercer set y cambiaba por completo el paisaje.

El guerrero encuentra su recompensa

El último parcial fue una prueba de nervios, piernas y resistencia. Los dos jugadores empezaron intercambiándose breaks, señal de que el partido ya no se jugaba únicamente con la raqueta. Jódar acusaba el esfuerzo de una semana extraordinaria y Davidovich aprovechó para tomar distancia: 4-2, después 5-3. El título estaba a un juego. El madrileño, sin embargo, no estaba dispuesto a marcharse sin pelear hasta el final. Sacó fuerzas de donde apenas quedaban y se acercó al 5-4, aunque su cuerpo empezaba a decir basta, con calambres y dificultades para desplazarse.

La pelota estaba en el tejado de Davidovich. Un juego le separaba de la mayor conquista de su carrera y de una página inédita para el tenis español. ¿Alguien dudaba de su mentalidad ganadora? Alejandro respondió con un juego en blanco. Sin titubeos, sin regalarle a la historia una última oportunidad de complicarse. El malagueño se dejó caer, consciente de que acababa de conquistar su primer Masters 1000 y de que su nombre ya forma parte de la historia de Shanghái.

El triunfo le garantiza, además, el mejor ranking de su carrera, el número 13 del mundo. Es su tercer título de 2026, después de Mallorca y Chengdu, y solo Jannik Sinner y Ben Shelton han levantado más trofeos esta temporada. Jódar se marcha sin la corona, pero con una final que confirma su enorme potencial. Davidovich, en cambio, se lleva el premio más grande. Shanghái ya tiene campeón español. Y el tenis nacional, una frontera menos.