Zverev rompe la barrera y entra en el club más exclusivo del tenis moderno
Alexander Zverev acaba de conseguir algo que va mucho más allá de alcanzar su segunda final del US Open. El alemán se ha ganado un sitio en una lista de nombres que, durante las últimas dos décadas, prácticamente representa la historia reciente del tenis.
Con su clasificación para la final de Nueva York, el teutón se convierte en el séptimo jugador de este siglo capaz de alcanzar tres finales consecutivas de Grand Slam. El dato impresiona todavía más cuando se repasan los nombres que aparecen junto al suyo: Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic, Andy Murray, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Una compañía de auténtico lujo para un Zverev que, durante buena parte de su carrera, ha vivido bajo la sombra de los tres grandes y, más recientemente, del dominio de Alcaraz y Sinner.
El alemán ya había disputado la final del US Open en 2020, aunque aquella derrota ante Dominic Thiem dejó una herida que durante años acompañó su trayectoria. Ahora, seis años después, vuelve a estar a un partido de levantar el trofeo en Nueva York y lo hace después de haber encadenado finales de Grand Slam.
Players to reach three consecutive GS finals in this century (+ Zverev):
Big 4, Alcaraz, Sinner, Zverev pic.twitter.com/WQhaLzKm2c— José Morgado (@josemorgado) September 11, 2026
La estadística también pone en perspectiva la dimensión de su temporada. En una época en la que parecía que Alcaraz y Sinner estaban destinados a repartirse indefinidamente los grandes escenarios, Zverev ha conseguido abrirse paso hasta convertirse en uno de los protagonistas principales del circuito. Y hacerlo junto a Federer, Nadal, Djokovic, Murray, Alcaraz y Sinner no es un detalle menor. Hablamos de jugadores que han marcado épocas, acumulado Grand Slams y definido el tenis de sus generaciones.
Ahora Zverev tiene una oportunidad de convertir el dato estadístico en algo todavía más importante, ganando esa tercera final consecutiva y levantando su segundo Grand Slam. De momento, ya ha conseguido entrar en una mesa a la que muy pocos han tenido acceso este siglo. No es poco.