Rompiendo pronósticos para los que no sabemos de tenis
22 de Noviembre de 2008Es curioso. En el deporte todos nos creemos expertos, todos sabríamos cómo afrontar un momento clave y cómo apostar para ganar. Hay muchas formas de entender el deporte, desde el corazón o desde la razón. Pero yo me hago una pregunta, ¿en el deporte valen los pronósticos?
El fanatismo y el objetivismo no pueden ir cogidos de la mano, pero lo cierto es que ni uno ni otro pueden asegurarse la victoria.
Esta tarde, una voz sabia en tenis, rompía toda mi ilusión ‘española’ en el primer juego que disputaba David Ferrer contra el gran, aunque gordo, David Nalbandian. ‘A Ferrer le van a dar un baño’, decía. ¿Por qué no me dejaba soñar con un desenlace que, sí, quizás desde el corazón, auguraba la sorpresa del equipo español? El de Jávea ha tenido un año nefasto, pero hace pocos meses era el número cuatro en el ranking de ATP y todos lo hemos visto hacer un tenis no apto para cardíacos, es el líder de la armada española y necesita despertar en la Copa Davis. Conforme perdía y perdía bolas, juegos, puntos y, por último, sets, yo miraba de reojo al Sabio y seguía escuchando sus argumentos por los que España no pasaría de ganar en dobles y ‘el partido de despedida cuando Argentina ya sea campeona’.
El siguiente partido enfrentaba al número 31, Feliciano López, contra el 9º, Juan Martín Del Potro. Viendo el desastre ferruniano y como se cumplía paso a paso cada pronóstico que narraba mi acompañante de su partido, ¿qué iba a esperar de Feli? Había claudicado, nada podía esperar, me sentía una fanática guiada por el sentimiento irracional y presa de la ignorancia deportiva. Y sobre todo cuando, a pesar de tener clara la derrota, el Sabio declaraba a López como un mejor rival que Ferrer para disputarse la Ensaladera de Plata, ‘a pesar de tener menos calidad que el alicantino, su saque le servirá para incomodar a Del Potro’.
Feliciano me ha hecho, en dos horas, volver a creer en la esencia del deporte, la ilusión. A pesar de sus limitaciones, de su inferioridad numérica frente al rival, y a que los que entienden de tenis no le daban ningún crédito, demostró que los pronósticos no siempre valen para el que más sabe.
Y, por si fuera poco, su victoria ha obligado a los argentinos a replantearse el partido de dobles de mañana, sale Del Potro y entra Nalbandian.
Dejaré la crítica para después, hoy me permito ser fanática.
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